La consecuencia, según describió, es que esas familias deben buscar una alternativa dentro de su propio entorno. “No pueden pagar alquiler y van a compartir vivienda con otro familiar”, explicó.
De esta manera, una misma vivienda termina albergando a varios grupos familiares, una situación que refleja el deterioro de la capacidad económica de los hogares y la dificultad creciente para acceder a una solución habitacional independiente.
“Muchos grupos familiares viven juntos”, señaló Riboyra, al describir una realidad que se vuelve cada vez más frecuente frente al aumento de las dificultades para sostener una vivienda.
La problemática alcanza también a las personas mayores. “Personas mayores no pueden sostener un alquiler”, planteó la presidenta del IPAV, quien marcó así otro de los sectores afectados por la situación habitacional.
Llegar a casa
Riboyra destacó la operatoria “Llegar a casa”, una operatoria lanzada el año pasado por el Gobierno provincial que apunta a cubrir un segmento de la población con terreno y capacidad de pago, pero que no accedía a planes existentes.
“Se están entregando unos 20 créditos por mes”, dijo.
La operatoria contempla tres modelos de viviendas, según las necesidades del grupo familiar: monoambiente, una habitación y dos habitaciones.
El monoambiente es de 36,40 metros cuadrados; las casas de una habitación tienen 45,14 metros cuadrados las de dos dormitorios son de 58,34 metros cuadrados.
diariotextual.
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