La retina necesita una red de pequeños vasos sanguíneos capaz de suministrarle oxígeno y nutrientes de manera constante. Esa dependencia explica por qué enfermedades metabólicas como la diabetes pueden terminar afectando a la vista ya que una concentración elevada de glucosa mantenida en el tiempo puede lesionar los vasos retinianos, provocar fugas de líquido o sangre y, en fases avanzadas, favorecer la aparición de nuevos vasos anómalos.
Xavier Subiràs, cirujano especializado en patología de la retina y cataratas de IMO Grupo Miranza, explica que el principal problema es cuando conviertes una alimentación rica en azúcares y productos de baja calidad nutricional en algo habitual.
¿Por qué un mal metabolismo puede terminar afectando a la retina? Foto: IG/imogrupomiranza
¿Por qué un mal metabolismo puede terminar afectando a la retina?
“La retina es uno de los tejidos con mayor actividad metabólica del organismo y depende de una buena circulación sanguínea para funcionar correctamente”, explica Subiràs. Por eso, “cuando los vasos sanguíneos se deterioran por un mal control metabólico, la visión también puede verse comprometida”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que la diabetes, en concreto, puede dañar con el paso del tiempo los vasos sanguíneos de distintos órganos, incluidos los ojos, y llegar a ocasionar una pérdida permanente de visión.
El riesgo metabólico se construye a largo plazo y depende del conjunto de la alimentación, además de otros factores individuales. Foto: IG/imogrupomiranza
No significa, sin embargo, que tomar un helado provoque una lesión retinal. Subiràs diferencia precisamente entre un consumo ocasional y consumir azúcar cada día. El riesgo metabólico se construye a largo plazo y depende del conjunto de la alimentación, además de otros factores individuales.
Una dieta en la que se abusa el consumo de refrescos azucarados, dulces y determinados ultraprocesados no solo puede incrementar el consumo de azúcares libres, también puede condicionar la toma de alimentos que aportan fibra, vitaminas, minerales, grasas insaturadas y distintos compuestos presentes en frutas, verduras, pescado o frutos secos.
“No es un dulce puntual lo que supone un problema, sino convertir el exceso de azúcar en un hábito”, sostiene Subiràs. Para el especialista, la cuestión está en que una dieta poco variada termine reduciendo la presencia de nutrientes relevantes para el organismo y la retina.
¿Qué dice la ciencia sobre la dieta mediterránea y la retina?
La relación entre alimentación y determinadas enfermedades oculares se ha estudiado especialmente en la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Uno de los trabajos más relevantes es el estudio EYE-RISK publicado en Ophthalmology, que siguió a dos cohortes europeas. Entre 4.996 participantes, quienes mostraban una mayor adherencia a la dieta mediterránea presentaron un 41% menos de riesgo de desarrollar DMAE avanzada que aquellos con menor adherencia.
Casandra Maggio
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