¿Qué nos da fuerza para salir adelante cuando no todo sale como es esperado? ¿Qué diferencia a las personas que pueden recomponerse después de un momento muy adverso de aquellas que quedan atrapadas en el dolor?
Seguramente hay muchos factores y condiciones. Pero el que marca el neurólogo y psiquiatra Boris Cyrulnik es contundente e insoslayable.
Este pensador de 89 años, sobreviviente del Holocausto y considerado el padre del concepto de resiliencia, expresó este año en su participación en el programa Aprendemos Juntos -una iniciativa educativa de BBVA: "Los seres humanos vivimos en un mundo de sentido, necesitamos tener sueños y buenos recuerdos para darle una dirección a nuestra vida".
Siguiendo sus palabras, los objetivos, proyectos o planes dan un significado enaltecedor a la existencia y engrandecen nuestra vida.
Boris Cyrulnik sobrevivió al Holocausto y tuvo que salir a trabajar en su infancia.
Como amplió una nota del sitio The Objective, cuando una persona vive marcada únicamente por un dolor no superado, el sufrimiento puede convertirse en una carga permanente. "Si nuestra dirección viene de un dolor no superado, al recibir un golpe sufrimos muchísimo y sin posibilidad de modificar ese trauma", completa el psiquiatra.
La magia de un hogar
Otro de los puntos fundamentales para sobreponerse mejor a las dificultades es construir un propio ambiente seguro. En esto, es más que obvio que uno no elige el entorno de origen. Pero con trabajo personal resulta posible armar en la etapa adulta un ámbito de bienestar.
Como agrega una nota de El Economista, un entorno seguro en la infancia se define como el espacio libre de peligros físicos y emocionales. En otras palabras, se trata de un hogar con los servicios básicos y un adecuado apoyo afectivo.
En etapas adultas, por otra parte, estas condiciones también deben estar presentes.
Qué es la resiliencia
Por otro lado, al hablar del pensamiento de Cyrulnik, no puede dejarse de lado el concepto de resiliencia. Es decir, la capacidad de una persona para recuperarse después de una experiencia traumática. Esta habilidad no pretende olvidar el dolor o fingir que no existe, sino aprender a convivir con él sin que destruya por completo la vida emocional.
El psiquiatra remarca que la diferencia está en las herramientas emocionales que cada uno desarrolla a lo largo de su vida. “Si crecimos fortalecidos y con seguridad, recibimos el mismo golpe, una tragedia, pero hemos aprendido a ser más fuertes que el sufrimiento y que el dolor”, señala.
Boris Cyrulnik es considerado el padre de la resiliencia.
Además, indica que “Cuando a alguien le sucede una desgracia o un trauma es como si su mente se convirtiera en hielo. Pero con el adecuado desarrollo, vuelve a empezar de cero. No es el desarrollo natural del ser humano, es otro nuevo”.
La experiencia que marcó a Boris Cyrulnik
Los conceptos que desarrolló Cyrulnik no pueden separarse de sus propias vivencias. Con padres de origen judío, durante la Segunda Guerra Mundial, en los comienzos de su infancia lo trasladaron a una pensión para que pueda ocultarse.
Poco tiempo después pudo escapar, estuvo oculto en varios lugares y se vio obligado a empezar a trabajar desde antes de los siete años. En cambio, sus progenitores fueron deportados y jamás se volvió a saber de ellos.
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