28/08/2026 07:45
Eduardo Castex
Impacto Castex
ESPECTACULOS

Facundo Arana, el galán que fue, su amor por María Susini y todo lo que la vida le puso encima: “No hay una cicatriz que tenga al pedo”

Facundo Arana, el galán que fue, su amor por María Susini y todo lo que la vida le puso encima: “No hay una cicatriz que tenga al pedo”

El actor vuelve a interpretar a Ross Gardiner, el personaje que hizo hace dos décadas, en "Visitando al Sr. Green". Pero llega a escena con otra vida, una familia, nuevas pasiones

Facundo Arana llega puntual al bar de Av. Corrientes, pegado al Multiteatro donde ensaya, con el ritmo de quien viene de hacer varias cosas antes de sentarse a hablar. Está agitado, lleva ropa táctica y una mochila del mismo estilo, decorada con banderas cuadradas de colores que fue coleccionando en sus viajes. Cada una tiene una historia, como las cicatrices de cortes que lleva en los brazos y muestra con orgullo: para él, cada una guarda una parte del recorrido que lo convirtió en quien es hoy.

Pide agua con gas y, mientras habla, está atento al vaso de quien tiene enfrente. De hecho, cuando ve que falta, sirve más. A partir del 9 de septiembre volverá a ponerse en la piel de Ross Gardiner, el mismo personaje que interpretó en 2005 en Visitando al Sr. Green junto a Pepe Soriano. Esta vez lo hará al lado de Jorge Suárez.

El personaje es el mismo. El teatro, también. El actor, claramente, no. “Soy un jugador con 20 años más en el lomo”, dice serio sobre su experiencia en entrevista con Clarín.

Y en esa frase está buena parte de lo que significa volver a una obra que conoce de memoria y que, dos décadas después, lo sigue fascinando. Porque no se trata de volver atrás ni de hacerla de nuevo como entonces, sino de llegar al mismo personaje con todo lo que la vida le puso encima desde la última vez.

Facundo admite, entre risas y mientras transcurre esta misma charla, que las entrevistas le dan ansiedad y no son precisamente su plan favorito. Le preocupa que una frase quede fuera de contexto y termine convertida en otra cosa. Eso sí, no googlea qué dijeron de él ni se pone a leer los comentarios de las publicaciones que sube en redes. Prefiere decir lo que tiene para decir y seguir con la suya.

Facundo Arana se pondrá en la piel de Ross Gardiner en Visitando al Sr. Green a partir del 9 de septiembre en el Multiteatro. Foto: Mariana Nedelcu

El galán detrás del galán

Durante años, la imagen pública de Arana estuvo inevitablemente ligada a la del galán de telenovela del prime time por sus papeles en Muñeca Brava, Padre Coraje, Yago, pasión morena, Sos mi vida o Vidas robadas.

El hombre rubio, alto, de ojos celestes que aparecía en pantalla, el que hacía suspirar y que llegó a un nivel de popularidad en el que caminar por la calle se volvió complicado y contestar todas las cartas que le llegaban le tomaba mucho tiempo. "Me tomó años, pero respondí todas", dice con esa paz de cumplir.

Cuenta que detrás de aquella imagen de galán había muchísimo esfuerzo. Se levantaba a las seis de la mañana, estudiaba las escenas, hacía 250 abdominales y dominadas todos los días, entrenaba mientras repasaba la letra y seguía una dieta estricta para mantener la tabla de planchar en el abdomen.

Incluso llegó a grabar atravesando problemas físicos, convencido de que cuando abundan las oportunidades hay que aprovecharlas al máximo. "Tuve piedras en los riñones, un día me operaron a la noche y a la mañana siguiente fui a grabar".

Facundo Arana junto a Pepe Soriano antes del estreno de la obra de teatro "Visitando al Sr. Green", en 2005. Foto archivo: Germán García Adrasti

Hoy no reniega de aquel esfuerzo. De hecho, abraza al galán de treinta y pico que fue y todo lo que esa etapa le regaló. Pero también disfruta de algo que antes no podía hacer tan seguido como mirar a la gente a los ojos, sacarse una foto cuando se lo piden y, quizás, quedarse unos minutos a charlar.

Esa etiqueta la suma a las otras facetas que también lo definen -además de actor, saxofonista, dibujante, aventurero, padre, escritor de cuentos para chicos y el músico que ahora prepara junto a Javier López del Carril una pequeña banda para tocar temas de Miles Davis-, todas “con luces y con sombras”, como él mismo resume. Le gusta encimar todo lo que es, como las banderitas que colecciona en su mochila.

Hoy elige en qué proyectos quiere trabajar y dedicar su tiempo, porque no le interesa "la vigencia histérica" de hacer por hacer.

Cómo se lleva con su imagen a los 54 años

Durante años, el espejo también fue parte del trabajo. A los 54, sin embargo, dice que se mira de otra manera. Ya no busca solamente lo que ve por fuera, sino todo lo que ese cuerpo cuenta.

“Me veo entero, me veo con mis brazos, mis piernas, me veo habiendo hecho todo lo que quise hacer en mi vida”, dice mientras muestra orgulloso, casi contento, algunos cortes y manchas que lleva en los antebrazos. “No hay una cicatriz que tenga al pedo”, agrega.

Facundo Arana a los 54 años. Sigue al frente de una campaña de donación de sangre, prepara música de Miles Davis, y mucho más. Foto: Mariana Nedelcu

Jamás en mi vida pensé que me iba a ver con 54 años en ningún lado”, admite. Pero cuando se encuentra frente al espejo no ve solamente el paso del tiempo.“Quise una familia y la tengo, quise ser actor y me dediqué a eso, quise escalar el Everest y lo logré. Es como si fuese un malcriado de Dios”, resume. Ve todo lo que su reflejo, y lo que hay detrás del mismo, le devuelve.

El amor después de 20 años

Después de casi 20 años juntos, tres hijos y una separación atravesada por rumores, la gran pregunta es si él y María Susini volvieron a estar juntos.

En los últimos meses, el actor habló con el mismo tono enamorado sobre su relación y la posibilidad de recomponer el vínculo. Y cuando este medio intenta indagar qué aprendió en estos años de pareja, qué cambiaría de sí mismo o qué cosas no repetiría con una próxima relación, respondió con seguridad, y sin dejar segundo de silencio, que “Volvería a repetir cada segundo de esos 20 años, con la misma única persona”. Y agrega: “No haría nada que no la haya hecho sonreír”.

Facundo Arana junto a María Susini y sus tres hijos en común. Foto: Instagram Facundo Arana

No menciona a otra persona ni deja lugar para especulaciones. María también aparece cuando habla de sus tres hijos: Indio,Yaco y Moro, todos ya adolescentes. “María hizo que mi paternidad sea fácil por la compañera que ella es”, asegura.

Sobre los chicos, cuenta que ve cosas de los dos en cada uno, pero que son muy diferentes entre sí. “No hay grises”, dice.

Sigue siendo alumno de teatro

Esta vez trabaja con Jorge Suárez, un actor de extensa trayectoria que nunca dejó las tablas, con una carrera que atraviesa teatro, televisión y cine, y a quien Arana observa con una mezcla de admiración y curiosidad.

A pesar de sus propios años de oficio y de todo lo que ya aprendió arriba de un escenario, sigue teniendo la mirada interesada de quien quiere descubrir algo nuevo en el otro. Lo hace durante estos días de ensayo, mientras construyen juntos sus personajes.

Facundo Arana y Jorge Suarez serán los protagonistas de Visitando al Sr. Green. Foto: Soy Prensa

La obra sigue a Ross Gardiner, un joven ejecutivo neoyorquino que, después de un incidente de tránsito en el que casi atropella al Sr. Green, un viudo mayor que vive solo, es condenado a visitarlo una vez por semana durante seis meses.

Lo que comienza como una obligación incómoda pone frente a frente a dos hombres separados por la edad, las costumbres y formas muy distintas de entender la vida.

Con el correr de los encuentros, las diferencias empiezan a ceder y aparece un vínculo inesperado que los lleva a revisar sus prejuicios y sus propias certezas.

La búsqueda es algo que a mí me enloquece”, dice Arana. Le interesa ver qué pasa antes del resultado, cómo un actor llega a ese momento que finalmente el público ve sobre escena. Y hay algo que lo fascina especialmente de Suárez, que además de actor es director, pero ahora acepta ser dirigido.

Facundo Arana posa en Av Corrientes, donde el 9 de septiembre estrenará Visitando al Sr. Green. Foto: Mariana Nedelcu

Facundo observa cómo alguien con semejante trayectoria se pone al servicio de otro director y sigue sus indicaciones. “Eso es una clase de teatro”, dice.

La historia también lo entusiasma por lo que puede generar del otro lado del escenario. Espera que "el público se ría, disfrute de ese encuentro entre dos personajes tan diferentes y se vaya del teatro con una sonrisa". Porque, aunque la obra toca temas como la soledad, la familia, la empatía y los prejuicios, para el actor el teatro también tiene que ser un lugar para compartir, emocionarse y pasarla bien.

Volver a Ross Gardiner también es una forma de medirse con el paso del tiempo. Esta vez, Arana no llega a demostrar quién fue, sino a disfrutar quién es.

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