Talleres cortó la mala racha ante Gimnasia

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Talleres le ganó a Gimnasia 2-0 por la 24° fecha de la Superliga , rompió el maleficio de las tres derrotas seguidas y potenció sus posibilidades de clasificarse a la próxima Copa Libertadores. Gimnasia, en cambio, acumuló su sexta caída consecutiva y aumentó las dudas y la confusión sobre el futuro del entrenador Facundo Sava .

En algún punto, la fricción y el juego cortado no fueron sorpresa en Córdoba. Se medían Talleres y Gimnasia , dos equipos que acumulaban 8 derrotas sumando ambos momentos difíciles. El local, que se había ilusionado con pelear por el título de la Superliga, venía de perder ante Boca (2-1), Independiente (2-0) y Newell’s (2-1); el conjunto platense sumaba cinco caídas en fila, por los tropiezos ante Banfield (2-0), San Martín de San Juan (3-0), Argentinos (3-1), Tigre (2-0) y Atlético Tucumán (2-1).

En el primer tiempo, a Gimnasia (el más urgido de los dos) le costó mucho dar dos pases seguidos, mientras que Talleres, sin ser mucho más claro, mostró su intención de protagonismo habitual y, al menos, generó seis situaciones de gol a puro empuje, con las proyecciones de sus laterales Tenaglia y Olaza; también con los pases filtrados de Guiñazú, el futbolista más prolijo del mediocampo para aportar desequilibrio desde su visión panorámica. La chance más peligrosa durante los primeros 45 minutos fue un tiro libre frontal de Olaza que peinó Quintana y la pelota dio en el palo derecho de Arias.

Sava, molesto por el juego de su equipo, en el entretiempo hizo dos modificaciones: ingresaron Nicolás Colazo por Contín y Ezequiel Bonifacio por Contín. En los papeles, fueron dos cambios defensivos. ¿Qué se vio luego? El DT buscó fortalecer las bandas defendidas por Oreja y el juvenil Melluso. Y, arriba, quedó con Aleman como mediapunta y Niell como principal referencia de área. Demasiado poco. Así, ofensivamente no se vieron mejoras en el conjunto platense.

Talleres estuvo más despierto. Como le costaba más encontrar espacios, el técnicoKudelka cambió la fórmula de ataque: puso a Junior Arias por Ojeda para pasar del sistema 4-3-3 al 4-4-2 y así jugar con un doble 9 (Santiago Silva y Arias). Y encontró resultados enseguida, con un centro de Ramírez que capitalizó Araujo, de cabeza, entrando por el segundo palo, una segunda jugada que había nacido de un mano a mano que el arquero Arias le había desviado a Silva. Iban apenas 16 minutos, pero ahí pareció (tanto desde lo futbolístico como desde lo anímico) sentenciarse el partido. Fue Arias, de contraataque y en el descuento, quien confirmó la victoria con una larga corrida y el 2-0 final.

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