Los incendios forestales azotan con crudeza al territorio pampeano y detrás se esconden historias de todos los matices. Los bomberos voluntarios son protagonistas de una saga que duele y golpea.

Analía Platner tiene 39 años, es bombera voluntaria desde hace nueve años, y es una de las socio fundadoras del cuartel de General Acha. Trabajó sin parar en una gran cantidad de focos que se desataron desde diciembre en diversos puntos de La Pampa. “Se nos forma un nudo en la garganta cuando volvemos por los relevos y vemos todas esas pérdidas”, resaltó la mujer a este medio.

Recordó que en cada incendio al que tuvo que asistir caminó, junto a sus compañeros, y trabajó mucho pero cuando un siniestro fue sofocado siente un gran alivio.

“Estuve trabajando desde que comenzaron los incendios saliendo con mis compañeros a diferentes focos”, generalizó la entrevistada. “Como por ejemplo en el incendio que se desató en la Ruta 15, la 24, la 11, en campos y chacras de la zona y otros puntos”, especificó.

El último incendio al que acudió Analía fue al ocurrido este jueves en campos ubicados sobre las Rutas 9 y 152. “Trabajamos desde las 12.30 del mediodía hasta las 18, junto con los operarios de Defensa Civil: tuvimos que caminar mucho en los médanos y esas ganas de lograr el objetivo hizo que las horas pasaran muy rápido”, destacó Platner.

Analía sostuvo: “Muchas veces miramos alrededor y sentimos impotencia y tristeza por ver a los campos así”.

Analía tiene tres hijos y trabaja como inspectora de Seguridad en el área de Bromatología de la Municipalidad de General Acha. Forma parte del gran, y cada vez más creciente plantel, de bomberas pampeanas que arriesgan su integridad para salvar lo que el fuego arrasa sin piedad. “Al fuego, yo no le tengo miedo, pero si respeto”, completó.

 

Diario La Arena

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