El bono de fin de año, junto al aguinaldo, representa una gran motivación económica para muchos trabajadores y, aunque el Gobierno Nacional ya anunció que los empleados estatales, jubilados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) no tendrán este plus, 7 de cada 10 argentinos esperan recibirlo. Este dato se desprende del estudio Workmonitor realizado por Randstad en el que el 73 por ciento de los trabajadores del país indicó que esperaban cobrarlo, más de 20 puntos por encima de la media global.

A nivel interanual la expectativa de recibir un bono extraordinario de fin de año cayó tres puntos, en cambio, la cifra aumentó sobre un eventual aumento salarial. El 81 por ciento de los encuestados afirmaron que esperan un ajuste salarial antes de que termine el 2017, dos puntos por encima del 79 por ciento de diciembre de 2016. “Estos resultados se explican por el clima típico de fin de año en el que la coyuntura económica torna aún más visible la tensión existente a lo largo de 2017 entre una inflación que no cede y el mantenimiento del poder adquisitivo de los salarios”, señaló Andrea Ávila, CEO de Randstad para Argentina y Uruguay.

La expectativa media de los trabajadores de los 33 países relevados es de un discreto 51 por ciento en el caso del bono, mientras que con respecto a un incremento salarial sube a un 56 por ciento. A nivel regional, las cifras suben pero no alcanzan los resultados argentinos. En Latinoamérica el 75 por ciento de los trabajadores espera recibir un bono y el 74 por ciento un aumento de sueldo.

A la hora de analizar las perspectivas económicas para el 2018, según Randstad los argentinos tienen un “optimismo moderado”. El 70 por ciento de los encuestados confía en que los resultados económicos de la empresa en la que trabajan mejoren para el próximo año, en tanto, el 63 por ciento de los trabajadores del país esperan que la situación económica nacional  tenga un mejor rendimiento en los doce meses siguientes. Sin embargo, la satisfacción laboral de los argentinos, aunque es del 70 por ciento, exhibe la cifra más baja de la región, muy por debajo de los resultados de México –84 por ciento-, Chile –83 por ciento– y Brasil –76 por ciento.

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