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Boca: Con la presencia de Tévez, el segundo semestre empezó con caras largas, silencios, sonrisas para la cámara y charlas individuales entre cuerpo técnico y jugadores

El primer día del segundo semestre. La ilusión de un futuro mejor choca con la realidad, con un golpe que -por lo reciente que fue- nadie termina de digerir. Los grandes, encabezados por Carlos Tevez y el Cata Díaz, desayunan en una mesa. Agustín Orion anda más allá, parece destruido por haber sido responsable directo del tercer gol y porque pensaba que esta era la Libertadores de su consagración. Los chicos se mueven por otro lado. Hay caras largas, silencios tensos, sonrisas forzadas, intentos de arrancar de cero en el amanecer del día en Casa Amarilla, cerca de las 8.30. ¿Para qué? Esa es la pregunta después de que haya quedado atrás el principal objetivo del 2016. “¿Qué vamos a hacer? Tenemos que seguir adelante”, es el mensaje que baja de los referentes del plantel.

El cierre de la práctica del sábado, la última de un primer semestre que se estiró por la clasificación a las semifinales y un calendario cortado por la Copa América, había sido con palabras de Guillermo. Fue cerrar un capítulo y empezar otro. Tratar de hacerlo, a pesar del golpe. Dos días libres para recobrar energías junto a sus respectivas familias y dar inicio en la práctica de ayer a un nuevo ciclo. Así lo toman los Schelotto, conscientes de la necesidad de terminar con “ciclos vencidos desde el final de la etapa de Bianchi”, refundar el plantel y armar un equipo a su gusto. Pero Boca, en estos días, se encuentra en un estado de incertidumbre. “El clima puertas adentro es feo, muy raro, no hay rumbo”, cuenta una persona que se mueve con libertad por los pasillos de Casa Amarilla. “Es club es una mudanza en pleno proceso y todavía hay que ordenar la casa”, agregan, por los jugadores que por ahora se entrenan pero no saben si van a seguir o no. Y la lista es larga.

Después del desayuno, de una nueva charla breve y de trabajos en el gimnasio, pasadas las 10.30 asoman los jugadores en la cancha principal del complejo. Para afuera, cuando las puertas se abren e ingresan las cámaras, hay un intento de esconder el bajón. Tevez deja el mundo propio en el que parece estar inmerso y comienza a reírse y se agarra la cabeza sin poder creer cómo hizo para pegarle tan mal a la pelota y mandarla al estacionamiento. El Cata, señalado como el hombre que Guillermo ya no quiere, también se divierte a pura risa con Cubas y Pavón. Como si nada hubiera pasado.

Cómo será el Boca que encarará Guillermo tras semejante golpazo es una incógnita. Lo cierto es que tanto él como Gustavo ya dejaron algunas pistas en el cierre de la jornada. Guille fue conciso en las charlas que decidió tener tanto con Carlitos como con Benedetto, que jugaron juntos y pinta que cumplirán las funciones en las que sienten mayor comodidad. Hay gestos de buena onda entre ellos, entrenador y referente. Sin pedido de licencia, por el momento. Su hermano Gustavo se encargó de Santiago Vergini para remarcarle aspectos futbolísticos. El Flaco jugó en gran parte cerquita de Insaurralde, dejando a Díaz en otro equipo. ¿Sólo pruebas o rumores verdaderos? El Pata Pereyra, su ayudante, y el Profe Valdecantos hablaron además con Jara y Silva, respectivamente. Son charlas individuales que empiezan a darle forma a lo que viene…

A Pavón no hace falta que le digan nada: tiene más hambre que antes. Atrevido, tira caños y amaga por doquier, deja a más de uno en el camino en una sola jugada y hasta se esfuerza para recuperar. Parece ser el único indiscutido y el cuerpo técnico rezará que no se lo vendan pronto. Al fin y al cabo, es el único integrante del plantel que satisface plenamente al cuerpo técnico.

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