Es fundamental ofrecerles líquidos con frecuencia. La alimentación debe ser fraccionada, con comidas livianas y se debe evitar la exposición permanente al sol.

Los bebés y adultos mayores son los más propensos a sufrir los llamados “golpes de calor”. Se trata de una respuesta del cuerpo a una pérdida excesiva de agua y salcontenidas en el sudor. Las causas de este fenómeno se deben a la exposición permanente al sol y/o a una falta de hidratación y protección adecuada.
Detectar un “golpe de calor” requiere de la atención de los papás. Los síntomas más comunes que pueden presentarse son: incomodidad; piel muy irritada por el sudor en el cuello, pecho y axilas; calambres musculares; agotamiento, cansancio y debilidad; mareos, náuseas y vómitos; dolor de cabeza; desmayos o pérdida de conciencia y deshidratación.
Para prevenir estos cuadros se deben tomar ciertas precauciones, como ofrecer líquidos a los bebés y niños con frecuencia y el pecho a los lactantes apenas lo demanden.
La alimentación debe ser fraccionada, realizando varias comidas ligeras a lo largo del día y, en lo posible, ser frescas o a temperatura ambiente.
Los baños más frecuentes también suelen ser una buena opción para estos días de calor “agobiante”. Mientras, las actividades físicas deben ser más relajadas para los pequeños.
Es esencial mantenerlos protegidos de los rayos solares, principalmente de 11 a 18. Se recomienda usar ropa ligera, de algodón y de colores claros y reducir su permanencia en el coche.

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