El primer consejo médico es que, más allá de las agobiantes temperaturas, no hay que cambiar bruscamente la estructura de nuestra dieta habitual.
Sin embargo, se recomienda beber líquidos en abundancia, evitar las bebidas alcohólicas (favorecen la deshidratación) y consumir alimentos frescos.
Frutas y verduras son las recomendadas de los especialistas porque son ricas en agua, vitaminas y minerales.
En un mismo sentido, se aconseja no abandonar dejar de lado el consumo de carnes, aceites, cereales, legumbres y lácteos, con moderación, porque son fuente de proteínas, hierro y calcio.
Lo que debe evitarse son las grasas y los alimentos enlatados, porque son de difícil digestión y pueden provocar episodios gastrointestinales por efecto de las altas temperaturas.
Al momento de preparar la comida, es primordial el lavado de manos y la limpieza con agua potable de todo aquello que se vaya a consumir crudo. No deben utilizarse los mismos cuchillos ni tablas para preparar alimentos cocidos y crudos, ya que puede provocarse una contaminación cruzada y bajo ningún punto de vista se debe recalentar más de una vez una preparación ni dejar la comida fuera de la heladera o dentro del horno.

Facebook Comentarios