El 27 de octubre de 2010 no era un día más. Ese día se volvía realizar un censo en Argentina, pero el operativo duró muy poco. En la mañana, una noticia rompió con los planes de todos los censantes, funcionarios y periodistas y sacudió a todo un país: el ex presidente Néstor Kirchner había fallecido.

Pocas después no faltaron las voces opositoras que afirmaban que la presidenta Cristina Fernández debía dar un paso al costado. Por un lado le atribuían al duelo la razón para afirmar eso. Por otro lado, porque consideraban a Néstor como el presidente en las sombras. Sin embargo, Cristina tomó su luto y se afianzó en el poder, al punto tal de ser reelegida en su cargo al año siguiente.

Si los días de sol algunos los denominan “peronista”, las horas después del fallecimiento de Néstor Kirchner fueron todo lo contrario. Mientras era velado en la Casa Rosada, miles de personas de todo el país llegaban a Plaza de Mayo para ingresar a despedirse del ex mandatario. El velorio era cubierto por periodistas de todo el mundo, mientras afuera de la casa de Gobierno no paraba de llover.

En cuatro años como presidente, Kirchner había dejado una marca de crecimiento económico pero también de hitos como la derogación de de las leyes de obediencia debida, de punto final y de

los indultos a los militares que participaron de la última dictadura militar, también el canje de la deuda de 2005, considerados uno de los más exitosos en la historia, no sólo de Argentina, sino también del mundo.

A nivel político rompió con todos los esquemas. Al asumir con un 22 por ciento de votos, Kirchner tomó varias banderas populares y atrajo hacia sí a organismos emblemáticos de derechos humanos pero que habían sido ignorados por anteriores gobiernos, como las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, pero también produjo lo mismo en dirigentes de la oposición y rápidamente aparecieron los denominados radicales K, encabezados por Julio Cobos, quien en el 2007, por decisión de Néstor, sería el vicepresidente de Cristina Fernández y que rápidamente se convertiría en uno de los principales opositores al kirchnerismo tras el “no positivo” a la resolución 125.

Néstor Kirchner murió en un momento inesperado. Amado por muchos y odiado por otros, marcó una página importante en la historia argentina.

El aniversario

En Mendoza, la muerte de Kirchner fue recordada hace unos días por la organización política La Cámpora que inauguró un Centro Cultural y comenzó la construcción de una Escuela de boxeo en el departamento de Luján de Cuyo. En la jornada, estuvieron presentes los diputados Lucas Ilardo, Anabel Fernández Sagasti y Marina Femenía, quienes celebraron la convocatoria y destacaron la importancia de seguir militando en todo el país.

En tanto, en Buenos Aires, Unidos y Organizados cerrará hoy las “Jornadas Solidarias Néstor Kirchner”, realizadas a lo largo de todo el fin de semana en distintos puntos del país, con un festival homenaje a las 17 horas en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA).

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