Mientras otro nene de siete años se encuentra peleando por su vida luego de haber aspirado purpurina en Santiago del Estero, el Vaticano estudia la posibilidad de convertir en beato a un cardenal argentino por “curar milagrosamente” a un niño de poco más de un año que se se había intoxicado con purpurina en 2008.

Se trata del cardenal Eduardo Pironio que falleció en 1998 y que la familia del menor intoxicado tenía una estampita con su nombre.

Luego recurrir a su oración, el niño mejoró y fue dado de alta sin ninguna secuela a pesar de que los médicos le habían dicho que si sobrevivía, iba a tener graves secuelas.

La información se conoció este sábado en Roma y Buenos Aires y la causa de beatificación de Pironio se abrió en junio de 2006 en la diócesis de Roma.

El cardenal Eduardo Pironio nació el 3 de diciembre de 1920 y, tras ser obispo de Mar del Plata entre 1972 y 1975, fue trasladado a Roma para cumplir funciones en la Congregación de los Institutos de Vida Consagrada.

Algunos lo señalan como el argentino que más chances tuvo de convertirse en papa en el cónclave de 1978, que terminó consagrando al cardenal polaco Karol Wojtyla.

En 1984 fue designado presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, desde cuyo cargo fue uno de los impulsores de las Jornadas Mundiales de la Juventud.

Pironio falleció el 5 de febrero de 1998 en Roma, por eso el proceso se inició en la capital italiana, aunque sus restos descansan en la basílica de Nuestra Señora de Luján.

Se requiere de un milagro para que la Iglesia declare beato a una persona y de otro producido después de ser beatificado para que alcance la santidad.

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