La Fiscalía de Estado realizó una denuncia penal a un conocido geriátrico de Godoy Cruz por abandono y lesiones graves a una señora de 88 años. Según consta en la acusación, la anciana estuvo en contacto con el agua caliente de un bidet más de 45 minutos, que le causó quemaduras de primero y segundo grados. Familiares de la víctima al tomar conocimiento de la gravedad de la situación decidieron realizar una consulta con su médico de cabecera, quien dispuso que fuera internada de urgencia.

El hecho, que fue dado a conocer ayer, ocurrió a las 3 de la madrugada del 6 de diciembre de 2013 en el geriátrico Club de Vida. La abuela involucrada es de nacionalidad chilena y se llama Juana Olga Salazar Orellana. En la actualidad, después de un largo tratamiento, se encuentra en mejor estado de salud y es asistida en un centro de ancianos en Maipú.

Su hija Pilar Palacios contó que lo que ocurrió no fue un accidente, fue una negligencia ya que su madre solicitó que la llevaran al baño en el primer piso del establecimiento y luego de usar el sanitario llamó insistentemente y a los gritos al personal a cargo sin que nadie respondiera. La anciana fue encontrada desmayada con el agua hirviendo aún abierta.

Según el abogado de la familia (pidió reservar su identidad) la ley 5.532, que regula a los establecimientos prestadores de servicios de salud, y el decreto 3.016 establecen las características que deben cumplir los geriátricos y son muy claros al respecto. El problema según este jurista es que el Estado no controla que estos requisitos se cumplan. “Es necesario que se creen órganos de control, hay dos proyectos al respecto durmiendo en la Legislatura”, afirmó.

Según el abogado, en este caso el geriátrico no cumplió con lo que exige la ley, es decir una mucama cada 5 camas. “Esa noche tal como consta en las pericias había 2 mucamas para 20 ancianos”, indicó. Para el abogado el malestar de la familia con Club de Vida surgió por la falta de respuestas. “No hubo atención, ni contención de las víctimas. Cuando hablamos con el director nos dijo que todo era culpa de la enfermera y eso molestó e hirió mucho a esta familia”, explicó.

Sin embargo, Pilar Palacios dijo no estar interesada en recibir un reconocimiento monetario del geriátrico por este problema, “hubiese querido que nos trataran más humanamente”. Sólo exige que se realicen mejores controles y se llene, a su parecer, el vacío legal existente en torno a estos espacios. Por este motivo no realizó una denuncia penal o civil en contra de la institución pero inició a través de su abogado acciones administrativas informando al Ministerio de Salud y a la Fiscalía de Estado.

En este contexto, la Fiscalía de Investigaciones Administrativas realizó la denuncia penal en la unidad fiscal de Godoy Cruz a los responsables del geriátrico Club de Vida por abandono de persona y lesiones graves y se ofició a su vez al Ministerio de Salud a fin de que las autoridades de las áreas correspondientes tomen conocimiento.

La dueña de Club de Vida –pidió reserva de su identidad– dijo no haber sido notificada del hecho de la que se la acusa. Asimismo dijo que la ley 5.532 se contradice en muchos sentidos. No negó el incidente con la anciana, pero señaló que no hubo mala praxis ni abandono y que brindaron toda la ayuda posible para que se mejore, que se está tratando de manchar el nombre de su institución para sacarle plata y que esta familia viene hostigándolos desde hace más de un año, como ya lo hizo en otros geriátricos con anterioridad.

 

Fuente: DiarioUno.com.ar

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