Así pues, ¿cómo definir la justicia? Esta noción pareciera ser mucho más amplia que la “simple” acción de castigar al delincuente. Es más, encontramos en la teoría distintos tipos de justicia (distributiva, conmutativa, retributiva y restaurativa entre otras) e incluso niveles, porque está la dimensión legal, aquella donde el CPP irrumpe de lleno, la dimensión social e incluso existencial, ¿cuántas veces nos hemos lamentado de lo injusto de nuestra vida?

Pero entonces, ¿se puede encontrar una definición general de justicia? El filósofo francés Alain Badiou expone una idea particular: pareciera ser más fácil definir la injusticia, señalar a su víctima antes que desarrollar una enunciación al respecto de lo que es la justicia. Así es que entonces, como la injusticia es clara y la justicia oscura, podríamos llegar a dar una definición negativa sosteniendo que la justicia es la falta de injusticia, algo así como cuando se afirma que el mal es la ausencia del bien. ¿Es esta noción algo aceptable por nosotros?

De ninguna manera, al hablar de “justicia” depositamos nuestra esperanza en una categoría positiva, que tenga una valoración propia y no que sea la falta de otra cosa; es un ideal a alcanzar, una virtud que posibilite el equilibrio y la armonía social.

De aquí es donde nace aquella frase que sostiene que es dar a cada uno según le corresponda, no a todos por igual indistintamente, si no que se garantice la distribución de los recursos, de los premios y los castigos según los méritos, las acciones y las condiciones de cada ser humano.

Sin embargo, esta definición también trae sus conflictos, como lo son el caso de tener que delimitar qué es lo que le corresponde a cada uno y cuándo los premios o castigos son acordes a las acciones realizadas.

Por este motivo han surgido teorías que buscan ser tanto amplias como precisas; por ejemplo el filósofo norteamericano John Rawls sostuvo que existen dos principios para que la justicia se haga presente en una sociedad: el de libertad (que garantiza la libertad política, de expresión y de asociación, de conciencia y de pensamiento, de poseer propiedades que no puedan ser expropiadas de forma arbitraria) y el de distribución (que se garantice que quienes pertenezcan al grupo de los menos privilegiados de la sociedad reciban los mayores beneficios y que se asegure la igualdad de participación política y de oportunidades).

Ahora bien, volviendo al tema del nuevo código procesal, se puede apreciar que el espíritu del mismo es actualizar el sistema judicial, de manera tal de acelerar sus tiempos y, respetando el estado de derecho, lograr una mayor eficacia a la hora de administrar justicia.Pero, ¿qué tipo de justicia es el que se pretende administrar? ¿Puede un Código ser un medio relevante para garantizar la Justicia o se requiere la participación de todos los miembros de la sociedad en pos de ella?¿No nos conviene acaso empezar por encontrar una definición?

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