Caminan juntos por el medio de la cancha y charlan sin mirarse. No hace falta. Ya estaba todo acordado. Lo estudiado había que aplicarlo y lo demás era apostar a la experiencia y la intuición. El momento lo pedía de esa manera. En ellos recaía buena parte de la clasificación de Boca a los cuartos de final de la Copa Sudamericana. Por eso las caras contraídas y los gestos duros por la presión. Había mucho en juego y era necesaria la colaboración de los hombres con más batallas. Y apareció justamente uno de los futbolistas que deben tomar ese rol: Agustín Orion . Su condición de héroe en la noche de Luque también le permitió mostrar un costado más, el del reconocimiento, ya que contó con la colaboración silenciosa de otro actor: Fernando Gayoso, el entrenador de arqueros del plantel. Y Orion supo bien que en su tarea para quedarse con el estatus de líder también era necesario reconocer al grupo de trabajo.

La mañana previa al juego con Capiatá se reunieron en uno de los salones del hotel y observaron videos para estudiar a los rivales. “No había mucho para mirar. Un par de videos. Unos cinco o seis penales del 9, de Escobar, pero nada más. Fue todo intuición de Agustín. Es así”, dice Gayoso, con una sonrisa que marca satisfacción, pero también una alta dosis de incomodidad porque prefiere siempre estar en segundo plano (así como cuando trabajó en Vélez, Central, Huracán, Gimnasia, Tigre y Nacional, en estos dos últimos con Arruabarrena como DT). Sin embargo, el abrazo que le dio Orion tras el último penal lo puso en primer plano y hasta lo expuso aún más cuando el arquero le dedicó el triunfo: “En el último penal le sugerí a Agustín que se tirara hacia la izquierda, porque sabíamos que Aquino era zurdo y defensor y era difícil que la cruzara. Nada más, fue una sugerencia, toda la responsabilidad es de Agustín, yo no tengo nada que ver. Sí me pone feliz por él y lógicamente por Boca”. En el campo. Orion lo confirmó: “En el último penal me hizo una seña y por eso se lo dediqué a él”.

Si bien Orion suele andar a paso apurado y casi sin sonrisas, tras la clasificación la felicidad se le advertía sin esfuerzos. Como uno de los más experimentados de Boca, él sabe bien qué implicaba esta eliminatoria y qué podía generar una salida temprana de la Sudamericana y a mano de Capiatá. Por eso se potenció su figura en el éxito y todo se multiplicó porque sobre ese arco sobrevolaban muchos fantasmas: su rotura de ligamentos en 2009 jugando para San Lorenzo y los tres penales fallados por Martín Palermo, con el seleccionado en la Copa América de 1999. Pero el guardavalla logró lo que pretendía, porque varias veces fue importante durante un partido, pero es la primera vez que es él quien consigue darle a Boca la clasificación. Le permitió al club de la Ribera un pasaje de instancia internacional, así como en otras épocas lo hicieron Oscar Córdoba o Roberto Abbondanzieri, y con ello se ganaron un respeto supremo, dentro y fuera de la cancha y del vestuario.

“Tenemos la camiseta más grande de la Argentina y tenemos que defenderla como tal. Era importante para mí poder renovar mi contrato con Boca (acordó su vínculo hasta 2017). Es un club muy grande, en el que uno siempre busca ganar. Acá uno siempre tiene la ambición de los mejores clubes del mundo.” Las palabras de Orion no son casuales. Es el momento en el que pretende consolidar una posición dentro de la estructura de Boca. Sabe que todavía sobrevuela aquel incidente en el que se golpeó con Pablo Ledesma porque el volante había sugerido que el arquero filtraba información del vestuario.

Siempre fue directo en su mensaje. Incluso, en la etapa de Bianchi había tenido alguna diferencia con el DT por sus declaraciones, porque el guardavalla manifestó varias veces que el equipo no jugaba como pretendían, mientras que el Virrey sostenía que la producción era buena. Ahora la situación de Orion cambió; tiene una voz potente, aunque el brazalete de capitán esté en poder de Fernando Gago. “Nuestra idea era ganar en la cancha, sabemos la responsabilidad que tenemos cada vez que entramos a jugar con esta camiseta. Por eso era importante lograr la clasificación. Tuvimos chances, pero tenemos que mejorar. No podemos depender de una serie de penales”, dijo Orion.

No es una empresa sencilla la que persigue el arquero xeneize, pero con tareas como las de anteanoche sabe que contribuye a solidificar su figura. Es que su condición de personaje antagónico de Riquelme también es parte de la leyenda urbana en La Boca. Quizás esta historia esté alimentada porque es uno de los jugadores preferidos del presidente Daniel Angelici. Pero Orion no se detiene en esas cuestiones y comprende cómo decir aquello que lo acerque al sillón que dejaron vacante otros caudillos. “No era fácil jugar en esta cancha, por eso es tan importante lo que pude hacer yo como lo que lograron los muchachos durante los 90. Ellos empataron el partido en una cancha que no estaba en las condiciones que corresponden. Ustedes lo vieron, no era fácil jugar.”

De personalidad potente, Orion subió un nuevo peldaño en la colina. Fue el héroe de una noche más que compleja y en medio de un grupo cargado de novatos en esta historia. Sabe que Fernando Gago y Daniel Díaz son también hombres de peso, pero también que actuaciones como las de anteanoche le permiten llenar el formulario para ubicarse en el centro de la escena, allí donde muchos marcaron una huella.

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