El Gobierno y las distribuidoras de electricidad preparan para el verano una batería de medidas para evitar y sobrellevar cortes de luz. Además de las obras que infraestructura que se han realizado en los últimos meses para mejorar las prestaciones, las empresas saben que una ola de calor pondrían al límite al sistema y generaría interrupciones.

Ninguno de los actores quiere repetir las postales de enero pasado, cuando se multiplicaron los cortes cuando el termómetro marcó los 40 grados y la capacidad de respuesta de las eléctricas se vio desbordada. Algunos sectores de la Capital habían permanecido hasta tres semanas sin electricidad.

Así las distribuidoras han tenido conversaciones con el Ministerio de Planificación y el de Economía para negociar una suerte de “plan verano” para atender emergencias.

Edenor ha conseguido, vía Cammesa -la compañía administradora del mercado eléctrico mayorista-, refuerzos de hasta el 300% en partidas destinadas a aumentar la cantidad de horas extra del personal técnico y financiar la incorporación de personal eventual para sus cuadrillas durante los meses de mayor demanda. El objetivo es aumentar considerablemente la capacidad de respuesta ante la eventualidad de un corte.

En Edesur también negocian refuerzo en las cuadrillas, aunque todavía no está definido quien aportará el financiamiento. También debieron ampliar por cinco la capacidad de atención telefónica a clientes y duplicaron su dotación de grupos electrógenos a casi 200.

La distribuidora que atiende al sur de Capital y el conurbano pretende incorporar cinco subestaciones móviles que compró en Portugal, que -según afirman- pueden cumplir las mismas funciones que un centro de distribución en un barrio ante una salida de funcionamiento. Tres llegarán en diciembre y el resto en los meses siguientes.

Desde Planificación también se han girado fondos a municipios del Gran Buenos Aires para que incorporen equipos para atender situaciones de emergencia. Por ejemplo, material rodante y máquinas para remover árboles que se caen sobre líneas como resultado de una tormenta.

El calor también pondrá a prueba la eficiencia del Fondo para Obras de Consolidación y Expansión de la Distribución Eléctrica (Focede) que impulsó la cartera de Julio De Vido en enero pasado. El plan canalizó aportes de usuarios por $3950 millones para realizar 354 obras en las áreas de Edenor y Edesur con el objetivo de evitar futuros cortes, principalmente en Capital Federal y zona norte.

Los planes paliativos son sólo la punta del iceberg de la crisis de financiamiento que atraviesa el sector eléctrico en la Argentina. En enero pasado, cuando ocurrieron los cortes, De Vido culpó a las distribuidoras por “falta de inversión”, mientras que las empresas respondieron mostrando sus balances.

Las distribuidoras reflejan resultados financieros con pérdidas crecientes. Al verse obligadas a mantener pisados sus precios y con costos en aumento, se ven forzadas a acudir a la ayuda estatal para mantener a flote y ejecutar cualquier tipo de plan de obras.

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