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No existe el bronceado sano: los cuidados para exponerse al sol; riesgo de cáncer de piel

El verano está a la vuelta de la esquina y por eso es necesario saber que la piel requiere de ciertas precauciones para no contraer ningún tipo de enfermedad mientras se toma sol. El bronceado excesivo y la falta de protector solar pueden desencadenar en un cáncer de piel, por el que más de 10 argentinos a la semana pierden la vida, según la Secretaría de Salud de la Nación.

Se acerca el verano y los primeros calores ya se hacen sentir. Con la inminente llegada de las vacaciones y la playa, muchos desean tener un bronceado intenso. Pero según indicó la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD), «ningún bronceado es sano».

Lo que hace unas décadas atrás se lo asociaba como sinónimo de salud y bienestar, ahora se lo cree como un factor de riesgo para contraer cáncer de piel.

Según cifras publicadas por la Dirección de Estadística e Información de Salud (DEIS) de la Secretaría de Salud de la Nación en 2015, más de 10 argentinos mueren por semana a causa del melanoma, el tipo de cáncer más agresivo.

Por eso, debido a la llegada del verano, desde la SAD dieron recomendaciones para disfrutar del sol pero con precaución.

-Evitar exponerse al sol entre las 10 y las 16 horas.
-Usar cremas protectoras solares que bloqueen radiación UVA y UVB cuyo factor de protección solar (FPS) sea mayor a 30.Aplicar en toda la piel 20 minutos antes de la exposición y renovarlo cada 2 horas con la piel seca o cada vez que uno sale del agua y se frota o se seca la zona.
-Usar una cantidad generosa y aplicar también en orejas, empeines, labios, cuello, «pelada» de los calvos y tórax.
-Usar ropa y accesorios adecuados: gorro o sombrero de ala ancha, ropa blanca.
-No exponer al sol a los niños menores de 1 año. Ante exposiciones ocasionales, a partir de los 6 meses se pueden emplear protectores solares.
-El sol es la fuente de vida, ya que otorga calor, luz y brinda beneficios para el estado de ánimo. Pero exponerse de forma descontrolada a él causa efectos dañinos. La radiación ultravioleta emitida es la responsable de las alteraciones de la piel, como el cáncer.

Los rayos UVA son los que mayormente llegan a la superficie terrestre y los que penetran en la profundidad de la piel y la dañan. Estos son los responsables de generar el efecto del «bronceado».También están los rayos UVB, que son los protagonistas en la generación del cáncer de piel, el enrojecimiento y las quemaduras. El efecto de estas radiaciones es acumulativo e irreversible.

Por eso desde la SAD indican que «el bronceado seguro no existe» y que es un mecanismo de defensa de la propia piel. Además, remarcan que los protectores solares no deben utilizarse solo en verano, sino en todas las estaciones del año y en todo momento que uno se exponga al sol. La arena, el agua y la nieve reflejan los rayos y aumentan su acción.

La forma más eficaz de prevenir el cáncer de piel es la educación: saber cómo, cuándo y cómo exponerse al sol. Además, el cáncer es curable en la mayoría de los casos, por eso hay que hacerse autoexámenes y visitar al dermatólogo 1 vez al año mínimo.

Para realizar un autoexamen, se debe observar los lunares y manchas en forma periódica, con ayuda de espejos o de otra persona. No hay que olvidarse de las palmas y plantas, la región genital, el cuero cabelludo, la boca, el interior del ombligo y las axilas.

Pero al sol tampoco hay que tenerle miedo, ya que es necesario para el correcto funcionamiento del organismo. Por ejemplo, este permite la síntesis de la vitamina D. No exponerse a él y quedarse siempre a la sombra o adentro de casa puede causar un déficit de vitamina D, algo maligno para el cuerpo. Solo hay que aprender a cuidarse la piel y estar bajo el sol en los horarios permitidos.

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