Economía

Panaderos tratan de mantener el precio del pan para mitigar la crisis

Pese al clima de incertidumbre y de crisis que atraviesa la industria panadera, varios negocios santarroseños del rubro mantienen el precio del pan en los valores previos al último salto del dólar. «La idea es que esté accesible para la gente, sabemos que es un producto de primera necesidad», afirmaron.
Sin lugar a dudas, la panadería es uno de los rubros más afectados por las políticas económicas aplicadas desde el Gobierno de Cambiemos: la dolarización del precio del trigo y sus derivados, los constantes aumentos de las tarifas de luz, agua y gas, además de la pérdida del poder adquisitivo de la gente que hizo mermar el consumo.
Esta situación provocó que el pan, producto básico e imprescindible para los argentinos, sufriera un fuerte aumento, principalmente ocasionado por la sideral suba de la harina -su principal insumo- que tuvo un salto en su valor de 900 a 1.600 pesos en tan solo cuatro meses.
Sin embargo, ante este escenario varias panaderías decidieron mantener su precio, pese a que -semanas atrás- la disparada de la divisa norteamericana provocó que los molinos ajustaran -nuevamente- el precio de la harina y, en algunos casos, aún no existe un valor de referencia en el mercado.
Es así que el kilo se consigue en varias panaderías en un valor promedio de 80 pesos, aunque hay casos en que se puede conseguir hasta un 20 por ciento más barato que la media. «Es un producto elemental para la gente», afirmaron varios comerciantes en un recorrido  por varios establecimientos santarroseños.

Un producto elemental.
Juan Carlos y Daniela tienen un local en Villa Alonso Norte, en la calle Castro, entre Molas y Ortiz. «Nosotros tenemos el pan a 60 pesos el kilo, hace rato que lo tenemos a ese valor, y por ahora no hay certeza de cuánto va a estar la harina, cuando sepamos vamos a analizar si remarcamos o no», afirmaron a un cronista de este diario.
Y adelantaron que se intentará que la suba que se aplique, no golpee a los consumidores. «La idea es que el pan esté accesible para la gente, tratamos de mantener el precio lo más que podamos», señalaron.
Consultados sobre cómo se encuentra el sector, los comerciantes afirmaron que «la situación está bastante complicada, no solo por los aumentos de la harina, sino de los servicios, los demás insumos y todo. No estamos pudiendo cubrir todos los costos porque muchas de las subas las absorbemos nosotros, estamos haciendo malabares».
«La bolsa de harina la tienen atada al dólar, así se cubren, están especulando, y así es difícil trabajar porque estamos absorbiendo los costos», precisaron Juan Carlos y Daniela, quienes señalaron que los últimos aumentos han sido absorbidos por la pyme.

«Aguantar».
«Preferimos ajustar los costos, intentar usar menos el horno, ahorrar en luz y ser más eficientes, pero igual es imposible porque te aumenta constantemente todo. No podemos tomar más gente, tenemos que aguantar hasta que pase esto», indicaron al respecto.
A su vez, plantearon una nueva problemática que está afectando a las panaderías, y que también surge como un síntoma de la crisis económica y social: la competencia desleal. «Es problema muy grande, mucha gente está vendiendo en la calle pan casero y otros tipos de panificados. Eso también nos está matando, entiendo que ellos están con la necesidad de tener una salida por la crisis, pero nos están matando», cuestionaron.

«Hay que pelearla».
En otra panadería céntrica, ubicada en Gil entre Alem y O’Higgins, atraviesan una misma realidad. «No te voy a mentir, la estamos peleando, la situación hoy está complicada», se lamentaron sus dueños Mónica y Carlos, quienes afirmaron que -de momento- el valor del kilo de pan todavía no subió.
«El precio del pan no lo aumenté, está en 80 pesos, la última suba la hice en agosto después de las elecciones, pero el salto había sido importante. Ahora la harina volvió a subir y estoy viendo si muevo o no, pero un aumento impacta mucho en el bolsillo de la gente», analizaron los comerciantes.
En caso de aplicar un ajuste, señalaron que la idea es pasar a 85 pesos: «No solventamos todos los gastos con estos aumentos, pero no podés tampoco trasladar todo automáticamente a los productos porque la gente no te compra».
Y completaron: «El precio del pan lo voy a tratar de mantener, lo que sí voy a subir es el precio de las tortas, las facturas o las masas finas que son cuestiones ‘de lujo’ si querés, cosa que no debería ser así. Pero el pan tiene que estar en la mesa de todos. La verdad que el gobierno se olvidó de la gente, de las pymes».
Sobre la realidad del sector, Mónica y Carlos explicaron que «no todo ronda en la suba de la harina, sino también en todos los costos, los servicios, los demás insumos y las cargas sociales. También pago alquiler de este local que justo me aumenta. Todo se junta y golpea mucho esta situación».

LA ARENA

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