Sociedad

Luciano tiene 18 años y es el bombero más joven de La Pampa

El winifredense Luciano Roppel, cumplió 18 años y alcanzó la mayoría de edad que lo acreditó como bombero voluntario. Es el integrante más joven de la dotación. Ya experimentó su primera salida a un incendio forestal. Cuando apenas tenía 13 años despertó su vocación de servicio, que lo llevó a ingresar a la Escuela de Cadetes dirigida por el bombero Gustavo Arias.
Tenía clases teóricas y prácticas los fines de semana. El año pasado rindió el Manual Básico de Capacitación de la Federación Pampeana de Bomberos. Hoy alterna sus días entre el estudio y el cuartel donde desarrolla diferentes tareas. Cuando este medio habló con él estaba con sus compañeros realizando el mantenimiento de los vehículos, trabajo con el que está familiarizado porque ingresó a la institución cuando era niño. Aún recuerda cuando salía a la vereda de su casa cada vez que escuchaba el sonido de la sirena de la autobomba y soñaba con acompañar a los servidores públicos. Rescata que su madre y su padre siempre apoyaron su decisión a tal punto que continuamente estaban hablando con los jefes del cuartel sobre la incorporación de su hijo.
«No me daba la edad hasta que tuve 13 años y pude entrar. Cuando abrieron la inscripción para la escuela de cadetes tuvimos una reunión con los instructores y jefes, nos comentaron sobre el funcionamiento del sistema bomberíl y nos mostraron todo el cuartel. Me dieron más ganas todavía», rememoró.
Hasta 2017 tuvo clases teóricas y prácticas incluso asistió a un encuentro nacional de cadetes que se llevó a cabo en Monte Carlo, Misiones. El año pasado rindió el manual básico de capacitación de la Federación de Bomberos. Para ello asistió a seis mesas de exámenes tras lo cual fue promovido a cadete de primera. Un lustro le llevó prepararse en organización bomberíl, combate de incendios estructurales y forestales, rescate, socorrismo y materiales peligrosos. Sus ganas, dedicación y esfuerzo dieron frutos. El pasado 16 de septiembre cumplió 18 años y ascendió a bombero. Ese día recibió su casco con el legajo número 47 y su traje para incendios forestales. Ya le compraron el traje para incendios estructurales. Días después tuvo su primera salida a un incendio rural. Esa vez la autobomba pasó por su vivienda con él en su interior.

El primer incendio.
«Estuvo muy buena aparte estaba con el jefe y el subjefe, me pudieron enseñar muchas cosas. Estuvimos trabajando desde las 11 hasta las 14. Me sentía muy contento, pero me cansé bastante», relató.
Su jefe es Luis Clara, actual director provincial de Defensa Civil. Alterna su vida estudiantil con la actividad bomberíl. De lunes a viernes cursa sus estudios en la Escuela Provincial de Educación Técnica 2 de General Pico y el fin de semana va al cuartel. Desde la ciudad piquense «siempre me dan muchas ganas de venir» al pueblo, confesó el joven, quien rescató que tanto la comisión directiva como los bomberos adultos «siempre están muy pendiente de que los cadetes estén yendo al colegio y traten de terminarlo».
Es consciente que la profesión que lo atrajo de pequeño tiene sus riesgos pero ya dio muestras de querer afrontarlos. «Me siento preparado para tratar con personas en momentos críticos y aprendí psicología de emergencia. Desde que entré siento el impulso de ayudar a los demás», cerró Luciano.
Su subjefe, Juan Schiebelbein, valoró al nuevo integrante. «Demostró un entusiasmo terrible desde que era pibe. Se quedaba en el cuartel atendiendo la radio central hasta que nosotros llegábamos de una emergencia. Esta profesión la lleva muy adentro», señaló.

Octava mujer bombera.
Hace unos días la vecina Adriana Herlein, de 40 años, rindió satisfactoriamente los cursos de capacitación y se convirtió en la octava mujer que este año llega al cuartel de bomberos. Su legajo es el número 46. Además, la winifredense está cursando el profesorado de Educación Primaria. Sus hijas Lujan y Celeste también son servidoras públicas. Desde la institución aseguraron que la formación es absolutamente igual para ambos géneros, las tareas son equitativas y dentro del cuartel existe mucho respeto entre todos.

LA ARENA

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