La educación sexual integral, la nueva grieta que divide a la sociedad tras el debate por el aborto legal

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En un informe de Periodismo para todos, tanto los impulsores como los detractores de la normativa analizaron las cuestiones de género y el rol del Estado en esta política.

El debate sobre el aborto legal generó otra grieta en la sociedad argentina: verdes y celestes. Y ese enfrentamiento ahora tiene a las escuelas como un nuevo territorio. El motivo de esta nueva contienda es la ley de educación sexual integral (ESI), que obliga a enseñar en los colegios sobre temas como la homosexualidad, el transgénero, los métodos anticonceptivos y el autoconocimiento del cuerpo.

En un informe de Periodismo para todos, el ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro, resaltó que la normativa vigente fue una “ley de avanzada”. “Las sociedad tienen diferentes procesos de maduración de estas cuestiones. Por otro lado, esta ley establecía que las provincias tenian que adherir y la verdad es que adhirieron pocas“, apuntó el funcionario.

Aunque fue sancionada ya hace 12 años, hoy vuelve a generar más polémica que nunca. “Cuando vos cruzás las provincias que no quieren educación sexual integral y las situaciones de embarazo no intencional, ves una correlación muy grande”, argumentó Silvia Lospennato, diputada de Cambiemos y una de las impulsoras por la legalización del aborto. “Por ejemplo, Formosa lidera el ranking de las que no tienen ESI y tiene el índice más alto de embarazos adolescentes no intencionales“, agregó. Sin embargo, el politólogo Agustín Laje argumentó que la reforma de la ESI “incluye la imposición de una doctrina moral específica sobre la sexualidad”.

El artículo 5 de la ley permite que cada escuela dicte los contenidos de educación sexual según sus creencias y valores. Algunos diputados quieren modificarlo para igualar la currícula en todo el país.

“Tenemos un problema. Se han presentado proyectos de ley que niegan el poder de los padres en los derechos de sus hijos, que niegan el ideario institucional y que, además, lo quieren declarar una cuestión de Estado”, aseveró María de los Ángeles Mainardi, presidenta del Frente Federal Familia y Vida de CABA.

Aunque Cora Steinmberg, especialista en educación de Unicef, resaltó en PPT que tanto los directivos como los docentes señalaron que en las escuelas se pudo mejorar la comunicación con los chicos con la ESI, porque los alumnos sienten que tienen más herramientas para preguntar en sus casas.

Con respecto a qué debería enseñarse en los colegios, Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer opinó que la currícula básica debe darse. “Yo no puedo decir que en Matemáticas la escuela de aquí va a enseñar algo distinto que en otra. Puede ser que esta escuela enseñe más que otra, pero lo mínimo lo tienen que enseñar todos”, reforzó.

¿Cómo se puede trasladar esto a instituciones religiosas? Para Guillermo Marcó, de Pastoral Universitaria Buenos Aires, la ley vigente planteaba un “respeto de moralidad y del ideario”. Pero la reforma, para él, significa que eso se termina y que el Estado dará solo una visión obligatoria. Como contrapunto, Finocchiaro aclaró que los colegios deben informar sobre todos los métodos anticonceptivos. Pero, por ejemplo, aquellos institutos católicos o evangélicos pueden remarcar que, según su fe y sus valores, recomiendan la abstinencia hasta el casamiento.

Para garantizar que la ESI esté presente en todas las escuelas, los ministros de Educación de las 24 provincias firmaron este año la resolución n° 340, que incluye conceptos como la identidad de género y diversidad. Otro de los puntos que provocó una división de opiniones.

“Tenemos que incluir este criterio para abarcar a todos, porque todos somos diversos”, aseguró Adrián Helien, médico de salud transgénero del Hospital Durand. En ese mismo sentido, el periodista Osvaldo Bazán dijo que por muchas necesidades sociales, económicas y políticas que existan se intentó ubicar a la sociedad en “dos cajitas”. “Lo que ha pasado es que ahora entendemos que hay un montón de otras cosas”, concluyó.

Otra de las aristas que reforzó la grieta con la ESI es el término de “ideología de género”. Y, nuevamente, las visiones sobre esto vuelven a bifurcarse. Para Bazán este concepto no existe. Y para el médico Helien, aquellos que hablan de esto “discriminan, niegan la diversidad y la patologizan porque no quieren incluir a todos con igualdad de derechos”.

En la vereda contraria se posicionan figuras como el politólogo Laje, que la consideran una amenaza. “Estos argumentos de la ideología de género, que desarraigan a la sexualidad humana de su marco natural, son peligrosos”, aseveró en PPT. Y para el periodista Mariano Obarrio, de La Nación, el análisis es similar. “Nosotros creemos que esta ideología metida en el contenido de la ESI pasa a ser adoctrinamiento. Se les dice a los chicos que no existe el varón ni la mujer. Y eso genera un problema psicológico muy grande”, cuestionó.

Por su parte, el ministro de Educación de la Nación remarcó que las políticas educativas deben ser conducidas por el Estado. “Las leyes están para ser respetadas, especialmente cuando no estoy de acuerdo“, cerró en PPT.

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