Cómo funciona la cápsula de suicidio, el polémico método australiano para quitarse la vida

- enEl Mundo
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El médico Philip Nitschke presentará “Sarco” el próximo lunes, haciendo “demostraciones con realidad virtual”.

La primera máquina para cometer suicidio, que se puede producir fácilmente con una impresora 3D, será presentada en los próximos días en Australia.

El encargado de mostrarla será el médico Philip Nitschke, a favor de la eutanasia, fundador y director de Exit International. El dispositivo podrá ser utilizado legalmente en el estado de Victoria (cuya capital es Melbourne), que en noviembre del año pasado legalizó la eutanasia en determinadas condicionespara pacientes que sufren enfermedades terminales.

“Sarco”, tal el nombre de la novedosa máquina, consiste en una cápsula tipo sarcófago, montada sobre una plataforma. La persona entra, digita un código y gracias a un dispositivo portátil la cápsula se llena de nitrógeno. Luego, puede ser sepultada con el cuerpo. Nitschke presentará la máquina el lunes próximo en Adelaida y luego en Perth, Canberra y Sydney, haciendo “demostraciones con realidad virtual”.

Los pacientes residentes en Victoria no solo necesitan el permiso de su médico tratante sino que deberán sufrir una enfermedad terminal

Los pacientes residentes en Victoria no solo necesitan el permiso de su médico tratante sino que deberán sufrir una enfermedad terminal

Las mismas permitirán a las personas ingresar en la cápsula, digitar el código de acceso y pulsar el botón. La muerte “virtual” será percibida como un movimiento hacia el cielo. El médico explicó que para poder usar el dispositivo la persona deberá completar un formulario online, con el objetivo de evaluar sus facultades mentales. Si supera la prueba obtendrá un código válido durante 24 horas.

Nitschke agregó que la posibilidad de recurrir a “Sarco” no debería limitarse a Victoria. Sin embargo, la legalización lograda llamará la atención sobre el tema del final de la vida, especialmente por las estrictas condiciones impuestas.

De hecho, los pacientes residentes en Victoria no solo necesitan el permiso de su médico tratante sino que deberán sufrir una enfermedad terminal y tener un diagnóstico que prevea menos de seis meses de vida.

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