Después de un fuerte reclamo, la Dirección del Registro de la Propiedad Inmueble inscribió la nulidad de la escritura de compraventa del 50% de la esquina de La Recova, efectuada el 1º de diciembre de 1989.

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De esta manera la venta realizada entre Antonio Corredera y Ángel Ortiz quedó anulada.

La anulación de esa operación fue ordenada por fallo judicial del 5 de noviembre de 2011 del Juzgado Civil Nº 2, a cargo de María del Carmen García. Ese fallo fue comunicado a la Dirección del Registro de la Propiedad Inmueble. La escritura anulada es la Nº 412.

Es la primera escritura de compraventa anulada por un inmueble urbano, según dijeron fuentes de la causa.

Esta medida es una secuela de la saga que empezó con un enfrentamiento entre los hermanos Corredera, Antonio y Abel contra José Benito “Pepe” Corredera, por el reparto de los resultados de la sociedad de hecho que compartían. En el trámite judicial surgió que Antonio Corredera -abogado de la sucesión Camarero- realizó una operación de compra de los bienes que administraba, lo que tenía impedido por ley.

Durante varios años, la causa tuvo el impulso de Liliana Ortiz -hija del empresario Ángel Ortiz Cereceda, propietario de una conocida zapatería ubicada en la calle Avellaneda en los años ’70 y ’80- en defensa de sus derechos sucesorios.
Precisamente al anularse esa escritura de compraventa, la propiedad del 50% indiviso de La Recova retorna a Ángel Ortiz.

La historia

En el año 1984 el matrimonio de Ángel Ortiz y Elba Lezcano compró (junto a los Corredera) la mitad indivisa del inmueble de la esquina de La Recova al adquirir los derechos sucesorios de Nazario Camarero. En el año 1989 el matrimonio se lo vendió a Antonio Corredera, por lo que ese 50% pasó a ser propiedad de Antonio y Abel Corredera.
El 5 de noviembre de 2011 el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil Nº 2 (en la causa iniciada por José Benito Corredera, quien fue perjudicado por la disolución de la sociedad de hecho que tenía con sus hermanos Abel y Antonio) declaró la “nulidad absoluta” de la venta realizada por Ángel Ortiz a Antonio Corredera, ya que este era el apoderado de la sucesión de Camarero, la que vendió la propiedad a Ortiz.
Ese fallo ahora quedó firme al ser ratificado por la Cámara Civil de Apelaciones y ser rechazadas las presentaciones de Antonio Corredera ante el Superior Tribunal de Justicia (9 de mayo de 2013) y la Corte Suprema de Justicia (25 de febrero de 2014).
El caso tuvo un expediente principal inicial cuando estalló el conflicto entre los hermanos Corredera, cuando José “Pepe” Corredera reclamó su parte por la sociedad de hecho que integró con su hermano Abel. Cuando se pelearon en 1999, la sociedad entró en disolución.
Abel y “Pepe” Corredera integraron desde el año 1967 una sociedad de hecho con el objeto de la explotación del negocio de joyería y relojería. En 1977, la sociedad adquirió inmuebles para alquilar. Dos de ellos (Quintana 135 y Gil 201) fueron registrados en condominio de los integrantes de la sociedad y un tercero, la esquina de Avellaneda e Irigoyen (integrada por la esquina de La Recova y dos locales sobre Avellaneda y uno sobre Irigoyen), figuró a nombre de Abel Corredera y Antonio Corredera.
El conflicto se inició por la liquidación de los alquileres de los locales linderos a La Recova. Esto produjo, en abril de 1999, la ruptura de la sociedad entre Abel y “Pepe” Corredera, pero el devenir del juicio puso en litigio la propiedad del local de La Recova. Es que se descubrió que Antonio Corredera, en una escritura del año 1989, adquirió el 50% del local propiamente dicho de La Recova. El 50% de ese inmueble fue vendido por Ángel Ortiz. Pero en ese momento Antonio Corredera era apoderado de los sucesores de Nazario Camarero y el administrador judicial de la sucesión. Estaba inhibido expresamente para comprar esa parte.

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