Cuenta regresiva para un riesgoso operativo de rescate en Tailandia

- enEl Mundo
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Las maniobras podrían empezar dentro de las próximas 72 horas ante el riesgo de la crecida de las aguas y la falta de oxígeno en la cueva.

Se acerca la hora de la verdad para los 12 chicos y su entrenador atrapados en una cueva en el norte de Tailandia , donde la llegada de lluvias torrenciales y la falta de oxígeno aceleraron los tiempos para lanzar un arriesgado operativo de rescate en las próximas horas.

Confinados desde hace dos semanas en la cueva Tham Luang Nang Non, separada de la salida por un túnel de casi cuatro kilómetros, los chicos y su entrenador deberían ser evacuados a más tardar el martes, ya que el plazo es la “mejor ventana de oportunidad” para sacarlos de la trampa en que se está convirtiendo la gruta.

“A partir de ahora y durante los próximos tres o cuatro días [dos o tres a partir de hoy] será el momento más favorable para la operación de rescate utilizando uno de los planes de acción”, dijo Narongsak Osattanakorn, líder del operativo y gobernador de la provincia de Chiang Rai, donde se localiza la cueva.

El funcionario, que no precisó qué plan usarían, añadió que los rescatistas estaban librando “una guerra contra el agua y el tiempo” antes de las fuertes lluvias de los monzones pronosticadas para los próximos días. Además, preocupa el nivel de oxígeno en la cueva, que bajó del 21% al 15%, mientras crece el nivel de dióxido de carbono.

Un informe del gobierno norteamericano difundido por la cadena ABC News reveló que la Marina tailandesa activaría el plan de buceo: evacuaría uno por uno a los chicos desde la gruta, y a lo largo del trayecto que los separa de la boca del túnel, acompañados por expertos en buceo.

“La situación, ahora mismo, en lo que respecta a la salud de los chicos y los niveles de agua y aire es la mejor hasta el momento”, dijo Osattanakorn.

Rescatistas, militares y médicos de emergencia preparan la misión inminente
Rescatistas, militares y médicos de emergencia preparan la misión inminente Fuente: AFP

Los ingenieros, rescatistas y otros expertos intentan localizar otro punto de acceso a la gruta, hasta ahora sin resultados luego de un constante trabajo de perforaciones explorando el terreno para ver por dónde se puede abrir una salida alternativa que permita evitar el peligro de una salida del túnel a través del buceo. “Hicimos más de 100 perforaciones, pero todavía no localizamos su posición”, dijo Osattanakorn.

Las dos amenazas inminentes que conspiran contra los chicos son la falta de oxígeno de la gruta, que continúa bajando a niveles peligrosos para la supervivencia, y la crecida de las aguas, que podrían anegar ese precario refugio donde se encuentran aislados desde el 23 de junio pasado.

Los chicos, de quienes se difundieron cartas escritas a sus padres, se mantienen en relativas buenas condiciones de salud, superando lentamente el estado de debilidad con que los buzos de rescate los hallaron, recién diez días después de su desaparición.

“Están saludables, pueden hablar, bromear, solo tienen pequeñas heridas. Todavía no tienen comida propiamente dicha, sino un alimento especial con añadido extra de proteínas para levantar su nivel de energía”, explicó Osattanakorn.

El plan es aprovechar la estrecha ventana de oportunidad que les brinda este momento, entre la salud de los chicos y la doble pinza de una rápida caída de los niveles de oxígeno y la subida de las aguas.

Una tormenta que cayó la noche del viernes sirvió como recordatorio de la ferocidad que pueden alcanzar las lluvias del monzón. La tormenta se sumó a la muerte de un exoficial de la Marina tailandesa, que se quedó sin oxígeno en medio del túnel subterráneo, como una nueva señal de los difíciles escollos a superar en la travesía.

Mientras, los buzos siguen entrenando a los chicos en técnicas básicas de submarinismo, para que puedan emprender el recorrido en las mejores condiciones posibles, una vía difícil de transitar incluso para los submarinistas experimentados.

El movimiento inusual en el campamento de base, desde el creciente trajín de los rescatistas hasta el envío de ambulancias que aguardan estacionadas, confirmaba en la práctica el anuncio de Osattanakorn sobre el comienzo de la misión.

En la boca misma de la caverna, se ven filas de buzos y soldados, mientras siguen sacando agua con bombas para reducir el anegamiento en la cueva. Dos militares dijeron -bajo condición de anonimato- que según les informaron sus superiores la operación de rescate probablemente empezaría el domingo o el lunes.

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