Donald Trump y Kim Jong-un firmaron un documento de entendimiento en Singapur

- enCastex
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El presidente norcoreano señaló que “el mundo verá un cambio muy grande”. Un insólito descuido filtró el contenido del acuerdo.

El presidente estadounidense Donald Trump y el líder de Corea del Norte Kim Jong-un firmaron en la madrugada de este martes (hora argentina) un acuerdo “muy amplio” luego de su histórica cumbre en Singapur. Aunque no dieron aún detalles del compromiso, Kim señaló que “el mundo verá un cambio muy grande” y que ambos líderes han “dejado atrás el pasado”.

“Firmamos un acuerdo muy amplio”, dijo Trump, luego de firmar un documento en un salón del hotel Capella, en la isla Sentosa, junto a Kim. “Ambos estamos muy impresionados por los resultados”, agregó.

Los periodistas presentes en el salón le preguntaron si se había acordado la desnuclearización de Norcorea, el gran objetivo de la Casa Blanca, pero Trump fue elusivo al respecto. “Vamos a comenzar este proceso muy rápidamente”.

No se difundió el contenido del documento pero gracias a un insólito descuido, el magnate estadounidense lo mostró ante las cámaras y los fotógrafos presentes capturaron su contenido.

En los cuatro puntos que conforman el escrito, ambos países se comprometen a establecer nuevas relaciones de acuerdo con el deseo de paz y prosperidad de los dos países, Corea del Norte reafirma su “firme e inquebrantable” compromiso con la completa desnuclearización de la península y Estados Unidos se compromete a garantizar la seguridad del régimen.

Washington y Pyongyang prometieron además que recuperarán los restos de los prisioneros de Guerra y de los desaparecidos en combate durante la Guerra de Corea.

El documento también establece que el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, se reunirá en “la fecha más temprana posible” con un alto funcionario norcoreano para continuar el diálogo bilateral sobre la desnuclearización.

El acuerdo fue firmado a la 13.50 de la tarde en Singapur (las 2.50 de la madrugada en la Argentina). La cumbre había comenzado a las 9 de la mañana, con un histórico apretón de manos entre ambos líderes en la escalinata del hotel, con las banderas de ambos países de fondo.

Después de su saludo inicial, Trump y Kim se fueron a conversar a solas por 43 minutos. Más tarde, tuvieron una reunión y un almuerzo de trabajo con los equipos de ambas naciones.

Más de 5.000 periodistas de todo el mundo viajaron a Singapur para cubrir el evento histórico: la primera vez que un presidente estadounidense se reunía con un mandatario de Corea del Norte, el país que hasta hace muy poco era considerado un paria internacional porque su líder, un dictador que carga con graves denuncias de violación de los derechos humanos, había desarrollado un plan nuclear que amenazaba al mundo.

Ayer, Trump dijo que Kim era “un hombre muy talentoso” y el norcoreano agradeció a Trump por haber accedido a que el encuentro finalmente ocurriera. “Nuestra relación con Norcorea va a ser muy diferente a lo que hemos visto en el pasado. La gente va a estar muy impresionada, feliz”, agregó optimista.

A su lado, Kim señaló: “Acordamos un compromiso histórico y dejamos atrás el pasado. El mundo verá un cambio grande”.

La delegación estadounidense está liderada por el secretario de Estado Michael Pompeo; el jefe de Gabinete, John Kelly, y el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, que con sus comparaciones entre Corea del Norte y Libia motivó las irritadas declaraciones de Pyongyang que estuvieron a punto de hundir la cita.

Por el lado de Kim, estuvo la hermana del líder, Kim Yo-jong, y su hombre de confianza, Kim Yong-chol, que visitó la Casa Blanca hace dos semanas.

En uno de los traslados de los presidentes de un área a otra del hotel, Trump tuvo un gesto insólito, pero muy típico de él: le mostró a Kim con orgullo el interior de su famosa limusina blindada, apodada “La Bestia”. Kim miró con gran interés.

El presidente estadounidense prometió además que invitará a Kim a visitarlo en la Casa Blanca. Tras la firma, un periodista le preguntó si pensaba invitarlo, a lo que respondió: “Por supuesto, lo haré”.

Luego de la firma del documento en un salón, ambos líderes fueron a la misma escalinata donde se habían dado la mano inicialmente. Allí se despidieron, entre sonrisas, mucho más relajados que por la mañana, cuando se habían conocido.

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