El cuarto NiUnaMenos sumó con fuerza el color verde, que se extendió desde la Plaza de Mayo hasta el Congreso. Hubo una importante presencia de jóvenes y adolescentes. Y reclamos políticos: contra el ajuste dispuesto por el Gobierno, la deuda creciente y el acuerdo con el FMI.

A pesar de la lluvia y el frío, decenas de miles de mujeres se movilizaron de Plaza de Mayo al Congreso, en una nueva convocatoria del colectivo #NiUnaMenos, que esta vez tuvo como eje central el reclamo para que se sancione la ley que instaure en el país el aborto legal, seguro y gratuito. De todos modos, en esta cuarta marcha multitudinaria contra la violencia machista, también se incorporaron reclamos como “vivas las endeudadas nos queremos, y reclamamos el aborto legal, seguro y gratuito porque no queremos más muertes por abortos clandestinos”. Patricia Bustamante, integrante de la Campaña por el Aborto legal, le dijo a PáginaI12 que “estos tres años, desde la primera marcha por el NiUnaMenos, en 2015, han marcado un crecimiento del movimiento de mujeres, que ahora no sólo pedimos que no nos maten sino que se acabe la feminización de la pobreza, porque con la visibilización que hemos logrado tenemos una voz en todos los reclamos que tiene la sociedad”. Como cierre del acto se leyó un documento titulado “Sin aborto legal no hay NiUnaMenos. Contra el FMI, el ajuste y la deuda”. “Estamos haciendo historia”, sintetizó un tramo del texto.

Las organizaciones convocantes sentaron su rechazo a las políticas centrales del gobierno de Mauricio Macri y hasta plantearon la necesidad de convocar a un paro nacional para enfrentar los despidos, las tarifas, además de las posturas que los movimientos feministas vienen planteando, incluso, desde mucho antes de la primera marcha contra la violencia de género. Las entidades organizadores señalaron que “en 2015 la fuerza de nuestros pasos y nuestra voz corrió la tierra de su eje. Pusimos en marcha una revolución. En Argentina fuimos un millón de personas las que soltamos un solo grito: basta de matarnos. Ni una menos. Vivas nos queremos”.

Señalaron que “el terremoto no se detuvo ahí” y en la actualidad “por cuarta vez, las mujeres, trans, lesbianas, bisexuales, no binarias, travestis, indígenas, afrodescendientes, migrantes, villeras y mujeres con VIH estamos acá y en todas las provincias de Argentina, para volver a gritar NiUnaMenos”. Anticipándose al futuro debate en el Congreso para resolver la ley sobre el aborto gratuito, manifestaron que el colectivo rechaza desde ya “otras iniciativas sobre el aborto que buscan confundir proponiendo sólo por la despenalización”, dejando de lado aspectos centrales como la gratuidad del servicio en los hospitales públicos nacionales. “La maternidad es una opción y un derecho de la mujer, no una imposición. Queremos que la aprobación del aborto legal en Argentina sea la punta de lanza de un movimiento que atraviese toda América latina ¡Ni una muerta más por abortos inseguros!”

“No queremos a las Iglesias metidas en nuestros cuerpos”, afirmaron las mujeres, que también demandaron “la producción pública del misoprostol de calidad y autorizado para uso gineco-obstétrico para terminar con el monopolio que hace que hoy alcance precios exorbitantes”. Pidieron además “la distribución gratuita” de esa píldora abortiva, incorporándola al vademecum del sistema público de salud. Cerca del escenario, Victoria Freire, de la agrupación Mala Junta y directora del Observatorio de Géneros y Políticas Públicas, recalcó que “el debate en la sociedad por el aborto ya está ganado por la postura de las organizaciones que sostienen la Campaña, de manera que el Congreso tiene que representar esa opinión mayoritaria y terminar con una demora que se paga en vidas”. Agregó que “si pensamos en todo lo que vivimos y lo que cambió desde el primer #NiUnaMenos, tenemos que llegar a la conclusión que de que impresionante todo lo que logramos, porque fue como destapar una olla a presión que se venía cocinando hace años”.

Grupos de manifestantes marcharon frente a la sede del Banco Central para repudiar el acuerdo con el FMI del gobierno de Mauricio Macri, para luego sumarse a la caminata que concluyó con la lectura del documento en el escenario montado de espaldas al edificio del Congreso, a la altura de Rivadavia y Rodríguez Peña. Desde allí se escucharon mensajes de apoyo a la lucha de los metrodelegados y en contra de la represión. Las mujeres marcharon llevando carteles con duras consignas contra el patriarcado y la violencia machista. “Al patriarcado lo vamos a hacer concha”, decía una pancarta con la que se fotografiaron decenas de mujeres. También se vieron carteles que decían “Juguemos al ahorcado, está muriendo el patriarcado”.

El crecimiento del movimiento feminista se expresó desde la consigna central de la marcha, que fue “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”. La movilización que recorrió todo el centro porteño llegó al Congreso para exigirles a los legisladores nacionales que aprueben el proyecto por la legalización del aborto que se debatirá el 13 de junio próximo y por el que el colectivo viene luchando desde hace décadas. Los grupos de izquierda, que fueron los que recorrieron la City porteña para denostar al FMI, entonaban una consigna que decía que “al patriarcado lo tenemos que acabar, junto con el capital”.

Estuvo presente una columna de la Asociación Civil Infantes Libres, que acompaña en su lucha a cerca de cuarenta niños y adolescentes trans, cuyo problema principal “nace en la escuela, en los primeros pasos de su vida, porque chocan muchas veces con la incomprensión de las instituciones educativos y con los docentes”, le dijo a este diario una integrante de la entidad presidida por Gabriela Mansilla. También se manifestaron los afrodescendientes, junto con representantes de los pueblos originarios y de las comunidades migrantes. “Lo que hemos sufrido y seguimos sufriendo son las consecuencias del primer genocidio cometido por el Estado argentino, un crimen de lesa humanidad que no prescribe y que debe ser reparado”, afirmó Estefanía. La mujer dijo que “el último censo dijo que somos alrededor de 250 mil en todo el país, pero lo que se hizo es parcial porque nosotros creemos que somos cerca de dos millones”.

En la cabecera de la marcha, entre las personalidades, marchó Jessica, la joven que fue maltratada en su casa de la Villa 21, junto con su hermano Roque. La chica, según dijo una amiga que la acompañaba ya que ella prefirió no hablar, “se encuentra bien, bastante recuperada, al punto que quiso venir a una marcha a la que siempre concurre y no quería estar ausente”. En el escenario, en el que estaban las Abuelas de Plaza de Mayo, las manifestantes se felicitaban entre sí porque “ni la lluvia nos pudo parar y por eso está dicho que nadie va poder apagar este fuego que hemos encendido y que cada vez crece con más fuerzas”. De todos modos, un grupo de seis estudiantes secundarias que prefirieron no dar el nombre de la escuela porteña a la que concurren, señalaron que “es increíble que todavía, a pesar de todo lo que se avanzó, en colegios como el nuestro no podamos hablar libremente del NiUnaMenos y mucho menos convocar abiertamente a nuestras compañeras a que concurran, tenemos que hacerlo en forma disimulada, a escondidas, una vergüenza que esto siga ocurriendo”.

La primera oradora, en el escenario, fue Laura Omegas, de la organización Matamba Afrodescendientes, quien aseguró que hablaba en representación de “aquellas que en todos los rincones del planeta se rebelan”. Dijo que todas son “las mujeres, trans, afrodescendientes, villeras y más, que ya no queremos ser explotadas y por eso vinimos a decir que no nos van a disciplinar nunca más”. Muchos de los manifestantes eran jóvenes, chicas en su mayoría pero también algunos varones, que contaron que por primera vez habían concurrido, en algunos casos “no sólo a las manifestaciones contra la violencia machista sino de ninguna otra marcha por ningún otro motivo”, admitió Melissa, una joven de 17 años.

Mónica García, de 15 años, dijo con un gesto de orgullo que era su “primera vez en un acto como este y la verdad es que estoy muy emocionada, y un poco nerviosa, porque ni siquiera le dije a mis padres, sólo les avisé ahora por teléfono y por suerte no se enojaron, sólo me dijeron que tuviera mucho cuidado”. Los jóvenes, que se agruparon en torno de PáginaI12, superando la inicial timidez, aseguraron que estuvieron en la marcha “para reclamar por los derechos de todas las mujeres y para exigir que haya paridad de posibilidades, porque nosotras siempre estamos en la segunda línea”, afirmó Patricia Noble.

Pablo, de 18 años, que dijo ser homosexual, luego de escuchar atentamente a las estudiantes, declaró que el también vino a reclamar “basta de machismo, porque nosotros también lo sufrimos y lo seguimos sufriendo a pesar de los avances, porque en algunos lugares nos siguen marginando y vivimos situaciones de violencia gratuita por parte de tipos que nos agreden todo el tiempo, apenas nos escuchan hablar”. Fue hermoso el clima que se generó, en torno de Pablo, quien terminó abrazado por chicas y chicos, con los ojos llorosos y una sonrisa enorme.

Patricia Bustamante, de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, sostuvo que “sin lugar a dudas las marchas por el NiUnaMenos ha sido uno de los acontecimientos más ricos de la historia reciente en la Argentina porque la visibilización que hemos logrado en estos tres años ha sido muy importante porque hoy estamos planteando otros temas que tienen que ver con las mujeres, porque en todos los casos siempre hay una perspectiva de género que nosotras discutimos y aprobamos en asambleas, para salir con posiciones claras”.

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